La tecnología es algo que nunca dejará de asombrarnos. Justo cuando pensamos que ya lo hemos visto todo, que no hay invención que vuelva a sorprendernos, un nuevo servicio o dispositivo acapara los titulares anunciando - con menor o mayor fundamento - que el futuro les pertence.
(Y que tienen la patente pendiente).
Si ayer nos maravillaba la ubicuidad del correo electrónico, hoy lo hacen las llamadas de voz sobre IP (VoIP) hechas con Skype. De los toscos sitios Web de los 90, pasamos a experiencias multimedia saturadas de movimiento (demostrando que no siempre todo cambio es bueno); mientras que los tímidos libros de visitas - único medio de interacción con sus propietarios - evolucionaron en foros, blogs o incluso en las cada vez más complejas redes o comunidades sociales.
Nada de mal, ¿eh?
Pero si lo piensan dos veces, esta modernidad poco tiene que ver con gigahertz, estándares o formatos de compresión. Es que no se trata de bytes, sino de personas. De cómo usamos la tecnología y de cómo la vamos convirtiendo en nuestra puerta de acceso a la información, el conocimiento, el trabajo, la entretención o incluso nuestras relaciones personales.
Y claro, como en toda relación de poder, no es de extrañar que pronto empecemos a dudar sobre quién controla a quién. ¿Realmente la tecnología nos abre posibilidades para mejorar nuestra calidad de vida, o nos coarta y hace prisioneros de nuestro propio sistema? ¿Estar “siempre conectado” es una ventaja o una nueva forma de presión? ¿Más tiempo libre… o sólo más formas para ocupar nuestro tiempo?
Eso no es todo, porque mientras la información se hace cada vez más ubicua, precisa y centralizada, nuevos riesgos se alzan para nuestra privacidad, nuestra seguridad e incluso nuestros derechos más fundamentales. Y no hablamos sólo de criminales o grupos ideológicos, sino de gobiernos y de las mismas corporaciones que nos sonríen desde sus comerciales.
Por eso, en CircoBit estamos atentos. Cansados de sólo observar meneando la cabeza, queremos ir un poco más allá. Contextualizar los hechos. Relacionarlos. Hallar las dobles lecturas. Recoger opiniones y proponer alternativas. ¿Por qué no, quizá soluciones?
Los invitamos a que se unan a nosotros en esta jornada, a través de nuestro podcast o de las noticias que iremos publicando cada semana. Juntos podremos poner las cosas en perspectiva, analizando las implicancias para el consumidor, para el ciudadano, para el usuario común. En resumen, para nosotros. Para ustedes.
Y para amenizar este viaje, los dejo con sus anfitriones:
Christian Leal (El Francotirador)
Desde las trincheras del periodismo, analiza la relación entre medios y tecnología.
Carlos Moffat (El Diablo en los Detalles)
Desde las lejanas costas del MIT, promueve los estándares y el código abierto.
Claudio Ruiz (Quemar las Naves)
Desde los misterios de las leyes, le sigue el paso a los derechos digitales.
La oportunidad es nuestra. ¡No la dejemos pasar! ![]()


