Hace algunas horas, la Free Software Foundation (FSF) hizo público el tercer borrador de su licencia GPL, sin duda uno de los cuerpos legales no sólo más utilizados del software libre, sino - paradojalmente - también uno de los más resistidos.
Recordemos que, durante los últimos meses, los cambios anunciados para la GPLv3 han provocado una agria polémica entre los desarrolladores debido a las intenciones de regular el uso de los DRM en productos comerciales bajo la GPL.
Otros puntos de conflicto son la forma en que esta nueva licencia se relaciona con el portafolio de patentes de las corporaciones e incluso en la posibilidad de agregar restricciones individuales a los programas, lo que - en apariencia - contradice el espíritu de la GPL.
Así, el actual borrador parece suavizar un tanto las cosas, con los siguientes puntos anunciados en el correspondiente comunicado de prensa como sus principales novedades:
- Quienes transgredan por primera vez los términos de la GPL podrán recuperar sus licencias automáticamente si resuelven el problema dentro de 30 días.
- Los términos para compatibilizar licencias han sido simplificados con el objetivo de hacerlos más fáciles de comprender y administrar.
- Los fabricantes que incluyan el software (licenciado bajo GPL) en sus productos deberán proveer la información de instalación tanto para el software como para el código fuente. Este cambio se enfoca de manera más específica en los requisitos propuestos en borradores anteriores.
- Se agregaron nuevos requisitos para las patentes a fin de prevenir que los distribuidores entren en conflicto con los propietarios de las patentes al proveer protección discriminatoria sobre las mismas.
En el mismo comunicado de prensa, el rector de la FSF, Richard Stallman, no sólo comenta el borrador sino que aprovecha de enviar un recado bastante directo a Novell:
“La GPL fue diseñada para garantizar que todos los usuarios de un programa recibirán las cuatro libertades esenciales que definen al software libre. Estas libertades te permiten ejecutar un programa tal como lo recibes, estudiarlo y adaptarlo según tus necesidades, redistribuir copias para ayudar a tus vecinos y compartir tus mejoras con el público”.
“El reciente acuerdo de patentes entre Microsoft y Novell apunta a menoscabar esas libertades, por lo que en este borrador hemos trabajado duro para prevenir que acuerdos de ese tipo ridiculicen el software libre”, concluye.
Ahora sólo queda esperar los comentarios tanto de la comunidad de código abierto como de las corporaciones que han apoyado - de mejor o peor forma - el software libre, pero en especial de Linus Torvalds, quien con su influencia ha puesto en aprietos las pretensiones iniciales de Stallman.


