El sector de la propiedad intelectual ya ha encontrado un culpable al que culpar de unas cifras de beneficios que no son las esperadas: el desarrollo tecnológico. Pese a que la industria de los contenidos representa en España el 4% del PIB (unos 40.000 millones de euros), las principales asociaciones encargadas de defender los derechos de autor creen que “el desarrollo tecnológico ha permitido y facilitado la creación y distribución de copias”.
Desde las organizaciones que velan por la propiedad intelectual se lanzan abrumadores datos: 132 millones de películas descargadas ilegalmente de Internet; la piratería supuso un 48% del comercio de videojuegos. En el sector fílmico, la descarga y distribución de copias ilegales supone un grave problema para la industria de la creación intelectual.
¿Copias ilegales? No parece que esté tan claro cuando el propio sector de la propiedad intelectual tiene dudas al respecto. Aunque nunca olvidan añadir el calificativo “ilegal” a las palabras “descarga”, “copia”, “distribución”, los asistentes a la jornada han reconocido que el concepto de “sin ánimo de lucro”, plantea múltiples interpretaciones judiciales y policiales y “que ampara la práctica de la descarga de estos ficheros”.
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